Monumento a la Iguana

MONUMENTO A LA IGUANA

“¡DÉJAME VIVIR!”

Título: ¡Déjame vivir! Monumento a la Iguana

Autor: Luis Gabriel de la Hoz Acosta

Técnica: Escultura en metal reciclado

 

¡Déjame vivir! Monumento a la Iguana, creada por el artista barranquero Luis Gabriel de la Hoz Acosta, es una escultura que usa el arte para conjugar de manera sensible conciencia ambiental y denuncia social. Concebida en el marco de la convocatoria Ambientarte 2023, la pieza se construye a partir de fragmentos y piezas metálicas recicladas, gesto que le valió el reconocimiento en la categoría de Innovación con materiales reciclados. Los residuos industriales, una vez desechados, se reconfiguran aquí como cuerpo de una especie amenazada, subrayando la tensión entre descarte y supervivencia. Cada fragmento de metal funciona como un engranaje que adquiere un nuevo sentido al integrarse en la silueta de la iguana, evidenciando que el reciclaje no es solo una práctica necesaria, sino también una fuente de potencia poética y creativa.

 

A través de esta creación, el artista el rescata materiales en desuso, a la vez que llama la atención sobre una especie amenazada que desea vivir.

Entre Lo urbano y lo rural.

El uso de partes de bicicletas, motos y otros dispositivos mecánicos introduce una estética industrial que contrasta con la forma orgánica del animal, activando un diálogo entre lo urbano y lo natural, entre el progreso mecánico y el equilibrio ecológico. Más que una figura decorativa, esta iguana metálica se erige como símbolo de resistencia y de conciencia ambiental.

La elección de la iguana como protagonista responde a una problemática concreta: en La Guajira, la iguana verde se encuentra bajo amenaza por la caza para consumo y por prácticas de ocio como el uso de caucheras. Al representarla en metal —material resistente y duradero—, la obra propone un gesto simbólico inverso: preservar en lo sólido aquello que en la naturaleza es frágil, vulnerable y finito. La escultura se configura así como un llamado visual a reflexionar sobre el impacto humano en la fauna local y la responsabilidad colectiva frente a su protección.

De la Escultura al Monumento.

Como reconocimiento a esta propuesta, la obra ha sido erigida en gran formato como monumento a la entrada de la Universidad de La Guajira, sede Fonseca. Convertida en hito de acceso, su silueta interpela al transeúnte y lo invita a cuestionar sus prácticas de consumo y a valorar la biodiversidad de su entorno. La imponente figura de la iguana convoca desde la distancia como un grito a cielo abierto; un manifiesto visual a favor de la vida y el cuidado del planeta, y un recordatorio de que toda vida, incluso la más silenciosa, reclama su derecho a seguir existiendo.

 

 

 

 

 

 

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