
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2012 cómo el Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos, mediante Resolución 65/151.
Esta conmemoración ofrece una oportunidad para profundizar en la toma de conciencia sobre la importancia de incrementar el acceso sostenible a la energía, la eficiencia energética y la energía renovable en el ámbito local, nacional, regional e internacional, como una forma de ayudar a millones de personas a mejorar sus condiciones de vida.
Los servicios energéticos tienen un profundo efecto en la productividad, la salud, la educación, el cambio climático, la seguridad alimentaria e hídrica y los servicios de comunicación de la población mundial.
La falta de acceso a la energía no contaminante, asequible y fiable obstaculiza el desarrollo social y económico y constituye un freno importante para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Según Naciones Unidas las estadísticas no hacen sino corroborar la enorme disparidad de nuestro mundo:
-Aproximadamente entre 1.400 y 1.500 millones de personas (un 21% de la población mundial) no tiene acceso a la energía moderna.
-3.000 millones de habitantes (el 40% de la población) dependen de la «biomasa tradicional» o del carbón como fuente de energía.
– A su vez, en países con sistemas energéticos avanzados, millones de personas de bajos recursos no pueden acceder a ellos por la imposibilidad de pagar este servicio.
Dar el gran salto para incorporar a esta parte de la población mundial a la posibilidad de disponer de energía es una prioridad. Pero esta debe ser sostenible.
Es decir, su uso y su producción no deben perjudicar ni al medio ambiente ni a las comunidades. Por eso, la respuesta a esta necesidad es la energía renovable.
Tomado de http://es.paperblog.com






























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